El humo ya tapó el fondo. El bajo pega en el esternón antes que en el oído. ¿Quién canta cuando canto yo?
GUARICHA es el ritual que nace de la expulsión vuelta centro. No lo represento: lo ejecuto, lo abro y lo cierro.
Soy un proyecto solista de rock industrial desde Bogotá. Un sistema de creencias traducido en frecuencia. Autogestión como teología negativa frente a una industria que pide permiso.
No busco armonía. Busco el estallido en el límite.
Trabajo con lo abyecto para perturbar identidad, sistema y orden. El ruido antes que la palabra. Entro al umbral, suspendo la clasificación y lo vuelvo a cerrar. Una ficción sostenida por creencia, repetición y artefacto hasta volverse indistinguible de un hecho: eso soy, una hiperstición que se vuelve real cada vez que alguien la escucha.
Todo nace en el cruce, y el cruce cobra. Se traza, se pide licencia, se paga, se barre. El secreto no esconde: organiza. El muerto no es recuerdo: actúa. Distingo al nombrado del errante, y con el primero hago pacto: cuidado a cambio de guía.
Cada canción es un sigilo encendido. No señala el mundo, lo interviene. Susurro, canto, grito y vibración no adornan: hacen. El cuerpo se presta y es habitado, pero no hay desborde sin reglas: quien monta, responde. Percusión, saturación y repetición llevan al trance. El ruido no es fondo: es la técnica que abre.
Dar para vincular, destruir para soltar. La violencia no se celebra, se transmuta en umbral. Pongo lámparas donde no llega el día porque la noche no es decorado, es régimen de trabajo.
Hablo desde el desierto de lo real y lo pueblo con ficciones. Mi imagen está hecha para ser, no para significar: actúa sobre quien la mira.
Tomo de las tradiciones del cruce su inspiración, sin reducirlas a una sola ni reclamar lo que exige casa e iniciación.
ATLUCO NEDRO LE EUQ DADREV AL ALEVER ODIUR LE